Fulminante infarto acaba con la vida de joven trabajador

Era oriundo de Tabasco, de donde salió huyendo de la inseguridad, la violencia y la falta de oportunidades. Sufrió el ataque cuando se bañaba para a ir a su centro de labores. Deja una viuda y dos niñas menores de edad.

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Tras sufrir un infarto fulminante, en medio de un drama familiar y ante la incredulidad de su esposa, un joven padre de familia oriundo de Tabasco falleció en el baño de una vivienda, en la colonia Emiliano Zapata Sur.

Tenía 30 años, trabajaba en una rosticería por el rumbo de la antigua fuente maya, y hace poco había llegado a establecerse en Mérida huyendo de la inseguridad en su tierra natal.

Fue auxiliado por un concuño que le dio un masaje cardiaco mientras los otros familiares llamaban a los servicios de emergencia. Cuando llegaron los paramédicos solo pudieron confirmar el fallecimiento.

De acuerdo con lo que se informó, este jueves por la mañana Carmen Hernández Correa, de 30 años y originario de Jonuta, Tabasco, se disponía a bañarse para ir a trabajar.

De pronto sus familiares escucharon un ruido extraño en el baño, por lo que la esposa, Celia Alvaro Arcos, también de 30 años y originaria de Palenque, Chiapas, llamó a su concuño para que pudiera forzar la puerta del baño.

El pariente logró entrar y encontró a Carmen tirado en el piso, por lo que procedió a darle un masaje cardiaco, sin que reaccionara.

Al lugar llegaron paramédicos de la SSP que confirmaron la muerte, ocasionada por un infarto fulminante.

Hernández Correa deja en la orfandad a dos niñas menores de edad, una de dos meses apenas y la otra de cinco años.

La familia llegó a Mérida procedente de Tabasco, huyendo de la violencia, la inseguridad y la falta de oportunidades en el Edén mexicano.

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