Escándalo en medio del silencio sobre el tablero

El calendario cierra con una lluvia de críticas en todo el país a la directiva de la Asociación de Ajedrez de Yucatán, que guarda hermético silencio sobre la denuncia de discriminación contra dos niños talentosos.

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Por paradójico e incongruente que parezca el título que antecede a esta nota, es quizá una de las mejores definiciones sobre la situación con que el fructífero calendario 2017 dejó caer en Yucatán la última de sus hojas en el universo de las 64 casillas.

Si quien calla otorga, no se puede pensar muy bien de la directiva de la Asociación de Ajedrecistas del Estado de Yucatán, que preside Daniel Zacarías Martínez, ex alcalde de Progreso y ex diputado, que guarda hermético silencio sobre la pública denuncia de discriminación contra dos de los mejores prospectos de México: los hermanos Sion y Atlas Galaviz Medina, de 12 y 11 años de edad, respectivamente.

Tras la acusación que con nombres y apellidos, fecha y lugar presentaron los padres de los pequeños afectados en el Instituto del Deporte del Estado de Yucatán (IDEY), que también expusieron vía Facebook, una ola de indignación ha surgido en el país y crece al paso de las horas, alimentada por las marejadas de comentarios negativos sobre el vicepresidente de la Asociación, LEF Wílbert Villanueva Castillo, brazo derecho del líder de los trebejistas.

El escándalo in crescendo no tiene visos de un pronto fin, menos cuando la directiva de la Asociación no atina al modo de romper el silencio y admitir su culpabilidad, acompañada del necesario compromiso de no reincidir en el hostigamiento contra la familia Galaviz Medina, blanco de insanas envidias por ser una auténtica mina de oro en las grandes competencias nacionales.

Y ya que se toca el tema, hay que subrayar una frase de oro, de la autoría de Jackson Brown, que desde Durango suelta Ajedrez Aladino con flamígero dedo acusador: “La envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento”.

Aquí hay que subrayar dos cosas. La primera es que Daniel Zacarías, de quien se dice que coquetea con la idea de volver a la política, bien como legislador o de nuevo como presidente municipal de Progreso, es el responsable directo de los desatinos de Wílbert Villanueva, como lo ha denunciado en las redes el patriarca del clan, Manuel Antonino Galaviz Valdez.

El otro punto, más serio aún, es que el hostigamiento contra los Galaviz Medina atenta de frente contra los deseos del gobernador Rolando Zapata Bello, admirador del “Siete oros” Sion Galaviz, a quien los expertos señalan como el más probable sucesor del genial Carlos Torre.

Es indispensable que, sin esperar a una “denuncia formal”, tome al toro por los cuernos el director del IDEY, LEF Juan Manuel Sosa Puerto, y frene los malévolos intentos de expulsar de Yucatán al mejor prospecto del juego ciencia.

En estos asuntos ya tiene experiencia Sosa Puerto, no precisamente buenas, y de ninguna manera puede quedarse con los brazos cruzados. Hay injusticias que se persiguen de oficio y en este caso le conviene actuar incluso en defensa propia.

Si avanzara el acoso contra el niño Sion Galaviz y su familia, el titular del IDEY no se la va a acabar. El polémico caso de Lilia Ivonne Fuentes Godoy, quien acabó yéndose a Campeche ante el acoso de anterior directiva de la Asociación, que por cierto terminó muy escaldada por ese asunto, le parecerá al buen Juan Manuel un juego de niños comparado con lo que vendría en este 2018.

No se puede tomar a la ligera la advertencia del maestro Antonino Galaviz, entrenador de ajedrez del propio IDEY en el Centro Paralímpico de Ciudad Caucel: “Cada vez que nos perjudiquen lo voy a denunciar, y especialmente si es con dolo”.

Que conste.

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