El solsticio de invierno, con más sombra que luz en Yucatán

Aunque es un fenómeno que se registra en varios edificios prehispánicos, no recibe la mínima difusión por parte de las autoridades, a diferencia del equinoccio de primavera.

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A pesar de que Kukulcán y la deidad solar Kin arribaron de manera puntual a su cita en diversas zonas arqueológicas, para anunciar el inicio de una nueva estación, fue nula la observación de los fenómenos arqueoastronómicos, debido al desinterés del gobierno estatal y federal por aprovecharlos.

Ambas deidades mayas descendieron sin interrupción al mundo terrenal en Chichén Itzá, Dzibilchaltún, Uxmal, Oxkintok, San Antonio Chel y Mayapán, principalmente, pero nadie se percató ya que no se realizó ningún evento.

Mucho menos hubo promoción por parte de la Secretaría de Fomento Turístico (Sefotur) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Yucatán.

Este miércoles 20, el Patronato de las Unidades de Servicios Culturales y Turísticos (Cultur) anunció el inicio de la campaña Navidad en Yucatán, dentro de la estrategia Redescubre, pero en ningún momento se refirió a los fenómenos arqueoastronómicos de Chichén Itzá y Dzibilchaltún, donde tiene paradores turísticos.

Dicho programa del gobierno estatal tiene como objetivo el fomento y difusión del potencial turístico del estado en estas fechas, pero no incluyeron el solsticio de invierno.

Este acontecimiento astronómico aconteció hoy, a las 10:29 horas, el cual estuvo caracterizado por ser el día más corto del año al mismo tiempo que se registró la máxima declinación del Sol con respecto al sur.

Al mismo tiempo, se plasma el conocimiento de los sacerdotes mayas, quienes alinearon sus edificaciones con tal de saber la fecha exacta del cambio de estación.

Las personas que acudieron a estas zonas arqueológicas ignoraban lo que ocurría, ante la falta de difusión del evento por parte de las autoridades estatales y federales.

El dios del Sol de los mayas, Kin, emergió a las 6:31 horas, y presencia se registró en el Templo de las Siete Muñecas de Dzibilchaltún y en el Arco Falso del Grupo Ah Canul de Oxkintok.

Asimismo, durante el amanecer también se hizo presente en El Palomar y El Palacio de El Gobernador de Uxmal.

Pero nadie tuvo acceso a estas ciudades precolombinas, ya que la entrada al público es a partir de las nueve horas.

Posteriormente, a partir de las 15 horas, Kukulcán regresó a la ciudad que fundó, Mayapán, pero ningún mortal lo recibió como ocurre en primavera, y los pocos visitantes que acudieron al sitio, ninguno sabía que bajaría.

Nadie se percató que el héroe deificado se plasmó en la alfarda de El Castillo, con ocho triángulos de luz que formaron su cuerpo serpentino.

Hasta poco antes del atardecer, fue total la aparición del cuerpo geométrico serpentino, el cual remató en el piso, justo en el lugar donde hace poco más de cinco siglos se encontraba la cabeza oficia de Kukulcán, con la boca abierta y cuya lengua bífida se dirigía al Norte.

La bisección de El Castillo de Chichén Itzá, consecuencia del solsticio de invierno se registró a las 17 horas, pero ninguno de los turistas constató que el costado Poniente y Sur estaban completamente iluminados, mientras que los lados Oriente y Norte estaban ensombrecidos.

Cabe destacar que Chichén Itzá es la zona arqueológica más visitada del sur-sureste del país, recibiendo a diario a poco más de siete mil turistas, pero desafortunadamente a los que acudieron este jueves nadie les mostró la alineación que tiene la estructura maya con respecto al Sol.

Finalmente, a la puesta del Sol, a las 17:22 horas, se registró un fenómeno arqueoastronómico en el edificio principal de San Antonio Chel, sitio que aún no está abierta al público.

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