El párroco les hubiera dado más penitencia: liberan a ladrones guadalupanos

Tras confesar el robo, reciben todos los beneficios del nuevo sistema de justicia penal, y ya están de nuevo en las calles a pesar de que tienen amplio historial delictivo.

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Tras confesar que robaron en la iglesia de San Cristóbal, durante las festividades previas en honor a la Virgen de Guadalupe, en noviembre pasado, Jesús Humberto Kantún Gutiérrez alias “El Coco” y Diego Eduardo Briceño Ancona alias “El Triste”, recibieron los beneficios de un procedimiento abreviado del nuevo sistema de justicia penal.

En consecuencia, la pena que se les impuso fue de tres años y nueve meses de prisión, así como 57 días de multa, lo que les permite recobrar la libertad.

El párroco de la iglesia tal vez hubiera sido más severo, al ponerlos al rezar una buena cantidad de padres nuestros y aves marías, hincados sobre tapitas de refresco.

Fue la juez de control Blanca Beatriz Bonilla González quien dio su visto bueno a la sanción corporal que acordaron las partes, por el delito de robo calificado.

Se les condenó también al pago de la reparación del daño, aunque será el denunciante el que acredite el monto ante un juez de ejecución de sentencia.

Los amonestó públicamente; les suspendió sus derechos políticos, y les otorgó beneficios de suspensión de la condena mediante un pago.

Los hechos fueron denunciados por Alejandro Rosado Reyes, apoderado legal de la Arquidiócesis de Yucatán, y ocurrieron aproximadamente a las 00:40 horas del 20 de noviembre pasado, cuando los sujetos se introdujeron a la oficina parroquial de la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe (San Cristóbal), que a esa hora estaba cerrada.

Ahí se apoderaron de un desarmador, un cutter, una tijera, un reloj, una cartera, cinco mil 140 pesos, una laptop, un disco duro, cinco playeras y notas de remisión, todos propiedad de la Arquidiócesis de Yucatán.

Para su mala suerte, fueron descubiertos por el párroco José Candelario, quien dio parte a la Policía Municipal de Mérida, cuyos elementos acudieron y los detuvieron con todo y botín.

Ambos cuentan con amplio historial delictivo. “El Coco” fue en su adolescencia un pandillero, integrante de la banda “El Silencio”, del sur de la ciudad, y hace años estuvo implicado en la muerte del rapero Jonathan Alberto Puerto Gutiérrez (MC Chicharra), pero quedó en libertad al poco tiempo porque fue juzgado como menor de edad.

“El Triste” también cuenta también con varios ingresos a la cárcel por delitos derivados del consumo de alcohol y drogas.

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