El invierno de 1981 cuando Yucatán se despertó una hora antes

En enero de 1981 el entonces presidente José López Portillo y su secretaria de turismo, Rosa Luz Alegría, tuvieron la genial idea de homologar el horario de la Península de Yucatán con el de la costa este de Estados Unidos. El experimento apenas duró unos días ante la ola de inconformidad popular.

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Tal vez algunos no lo sepan y otros lo recuerden vagamente, pero en enero de 1981 en Yucatán se hizo un intento de cambio de huso horario, el cual resultó un fracaso y tuvo que echarse para atrás prácticamente de manera inmediata.

La petición fue tomada por instrucciones del entonces presidente José Luis López Portillo, quien escuchó las recomendaciones de su secretaria de turismo, Rosa Luz Alegría Escamilla, de que era necesario que la Península de Yucatán tuviera el mismo huso horario que la costa este de Estados Unidos.

La impopular medida en Yucatán comenzó a aplicarse desde el 1 de enero de 1981, y en aquellos años los niños yucatecos tuvieron que ir prácticamente a oscuras y con frío a la escuela.

Quienes hoy son adultos maduros, o “chavorrucos” como suelen llamarles ahora, recuerdan que asistían a la primaria y tuvieron que levantarse una hora antes, hacer a oscuras sus preparativos para ir a la escuela y salir cuando aún era de noche.

“Imagínate cómo fue aquella, fue terrible, porque ya sabes que aquí en Yucatán en enero amanece más tarde y oscurece más temprano, y encima el frío”, recuerda Enrique Rodríguez, quien por esa fecha tenía nueve años pero próximo a cumplir 10.

“Yo estudiaba cerca de mi casa, en la Andrés Quintana Roo que estaba frente a la iglesia de Santa Ana, y tuvimos que irnos caminando a oscuras”.

Por aquellos años Cancún comenzaba a consolidarse como polo turístico, de ahí que la secretaria de turismo considerara como una necesidad real el cambio de huso horario. Sin embargo, no tomó en cuenta que si la medida era de alcance peninsular también afectaría a yucatecos y campechanos, además de quintanarroenses de la zona maya y la zona sur, donde está Chetumal.

Finalmente el presidente López Portillo tuvo que expedir un decreto en el que daba marcha atrás a la impopular medida. Se acercaban los tiempo electorales y no quería aparecer como un presidente que no escuchaba a su pueblo, lo cual podría hacer sombra a quienes se perfilaban como presidenciables del PRI, en aquel entonces partido hegemónico, pero donde ya se notaban ciertas cuarteaduras.

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