De Venezuela a México: amor al primer timbre de voz

El venezolano Elvis Ortega, ajedrecista invidente, es una prueba de que 'el amor es ciego' y que 'la locura lo acompaña': viaja solo a México para casarse con una mujer que tampoco ve y de cuya voz se enamoró al escucharla solo una vez por su celular.

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“Esto es increíble, nunca había visto algo así”, exclamó un guardia de seguridad en la céntrica Plaza Diamante, también conocida como la “Casa del Ajedrez”, cuando vio que un joven disputaba tórrida batalla de juego ciencia sin ver piezas ni tablero. Era un alarde de concentración mental, sí, pero no a propósito. Resulta que el sudamericano es invidente.

Pero lo que el vigilante asumió como algo fuera de lo común era sólo un pasaje en la vida extraordinaria de Elvis Josué Ortega Rodríguez, un venezolano que es la prueba definitiva de que “el amor es ciego” y que “la locura lo acompaña”.

Elvis Josué, un entendido en computación, no es de los que pueden hablar de amor a primera vista, pero sí subraya que lo flecharon desde el primer instante, en cuanto oyó por su celular una bien timbrada voz, “encantadora”, asegura, de una mexicana, invidente como él: Ana Isabel Maya Zepeda.

A nuestro protagonista le agradó tanto la melodiosa voz de Ana que de inmediato, vía redes sociales, entablaron una gran amistad. Pronto se volvió su mejor amiga y unos meses después, o sea hace dos años, pese a su invidencia, emprendió solitario viaje a México, un periplo que más de uno de sus familiares y amigos calificó de “locura”.

Elvis llegó a Guadalajara, Jalisco, ex profeso para culminar en matrimonio el conmovedor idilio que haría las delicias de cualquier revista del corazón.

Hace seis meses, el combativo venezolano (ajedrecista tenía que ser) llegó a Yucatán para visitar a su hermana Odalis Vanessa y su esposo, Ricardo Tovar Álvarez, quien suele apoyarlo para ejecutar sobre el tablero las movidas que él transmite verbalmente.

En ese entonces, por causa de fuerza mayor, su flamante esposa no pudo venir con él, pero ahora es inminente su llegada a Mérida, que es todo un paraíso para los ajedrecistas en México. No por nada, esta ciudad es la cuna del gran maestro Carlos Torre Repetto.

En Mérida, como muchos guerreros del tablero extranjeros, lo primero que hizo el venezolano fue visitar la “Casa del Ajedrez”, como también se conoce al centro comercial Plaza Diamante, donde tiene su sede el club “Bobby Fischer”.

El sudamericano se sorprendió al enterarse de la abundancia de torneos de ajedrez que hay en Yucatán y comentó que participará en el torneo en memoria de un gran impulsor de la milenaria disciplina en el país, Alejandro Preve Castro.

Desde que se casó con Ana, Elvis presume de jugar los torneos “con dama de ventaja”, pero ahora no será así. Tendrá que esperar unos días para ya no jugar con hándicap, pero en la cercana competencia atraerá los reflectores, no por su fuerza, sino por lo extraordinario de su historia de amor.

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