Con el adiós a la cámara hiperbárica pierden los más pobres de Yucatán

Para deshacerse del equipo, el gobierno de Rolando Zapata tiene solo dos caminos: destruir un edificio de 70 millones de pesos o cortar la cámara hiperbárica de 11 millones de pesos y afectar su certificación internacional.

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Las únicas dos formas que tendría el gobierno de Rolando Zapata de deshacerse de la cámara hiperbárica múltiple del Hospital O’Horán, sería destruir el edificio que costó 70 millones de pesos o desmantelar el equipo a pedazos mediante el uso de un soplete.

Cualquiera de esas dos formas implicaría daños a la infraestructura y a la propia cámara hiperbárica, además de otros costos que tendría que asumir la administración estatal.

Como informamos en nota previa, el secretario de Salud del estado, Jorge Mendoza Mézquita, confirmó que los días de la cámara hiperbárica de 23 plazas están contados en Yucatán, pues es inmimente su salida para llevarla a otra entidad.

En entrevista, el funcionario estatal señaló que el equipo no hace falta en Yucatán, pues el Hospital O’Horán ya tiene una cámara monoplaza, a pesar de que en el estado hay un alto índice de buzos descompresionados por las pesca de langosta y pepino de mar, además de que numerosos pacientes podrían beneficiarse de los servicios de la Unidad de Trauma y Choque, que incluye la cámara hiperbárica, entre ellos diabéticos, personas con cáncer, quemados y accidentados.

Como hemos publicado, la cámara pesa 36 toneladas y es la más grande su tipo en Latinoamérica. Sus dimensiones son de 17 por 10 metros, y para su traslado al sitio que actualmente ocupa fue necesario instalarla primero y luego construir el edificio.

Para removerla se tendría que destruir parte de ese inmueble, que costó 70 millones de pesos, más los 11 millones de pesos de la cámara para hacer un total de 81 millones de pesos. Para que entrara en operación se requerían unos 17 millones de pesos, es decir, menos de la cuarta parte de lo que ya se había invertido.

Otra opción sería “cortar” la cámara hiperbárica y sacarla a pedazos, lo cual automáticamente inhabilitaría la certificación internacional que tiene. La cámara está construida de una gruesa capa de acero, además de otras especificaciones que le permiten un funcionamiento inteligente y eficientizado de sus operaciones.

Cualquiera que sea el camino que se elija para desmantelar la cámara significará la pérdida de muchos millones de pesos, pero más que nada los principales afectados son los pacientes, tomando en cuenta que Yucatán ocupa los primeros lugares en muertes por accidentes, quemaduras, traumas y enfermedades cardiovasculares.

La afectación tiene, además, un fuerte contenido social, porque los más perjudicados son pacientes que recurren al O’Horán, es decir, personas de escasos recursos.

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